Fundamentos de Bones for Life - 4ª parte (*)
(viene de Fundamentos de Bones for Life - 3ª parte)
En nuestra civilización, y como resultado de la actividad limitada, no sólo se tornan rígidas o demasiado fláccidas las articulaciones, sino también el ritmo de movimiento se fragmenta por falta de coordinación y el modo de caminar pierde sincronía. No sólo la alineación del esqueleto se desvía de la trayectoria de continuidad, provocando que los segmentos vulnerables queden expuestos a la compresión y al dolor, sino también el mecanismo interno que procura bienestar cede y niega su impulso natural por la vitalidad.
Cuando el movimiento se desvitaliza, hay cada vez menos voluntad de moverse y la persona queda atrapada en un círculo vicioso de deterioro. El movimiento torpe sin el juego elástico con la gravedad le hace a la persona civilizada lo que la gravedad cero hace a los astronautas. El movimiento sin elasticidad no estimula el fortalecimiento de los huesos ni fomenta la postura erecta. Con huesos débiles y una postura colapsada, la buena disposición para moverse se desvanece y esto, a su vez, debilita, con lo que el círculo se completa y sigue.
El deterioro de los huesos constituye un círculo vicioso: el movimiento torpe, sin elasticidad, y una postura deficiente no permiten un movimiento dinámico y por lo tanto no estimulan la formación de nuevas células óseas. Los huesos débiles y una postura colapsada limitan la disposición y la capacidad para moverse.
La salida de este círculo vicioso es mediante una vivacidad creciente en los movimientos físicos. La calidad de la organización corporal, la postura y la coordinación motora necesitan mejorar para sostener con éxito el desafío de la mayor presión del movimiento dinámico. La creación de condiciones para incrementar la fortaleza de los huesos mediante una postura bien organizada y el movimiento dinámico es el punto de partida del programa Bones for Life.
La presión requerida para nutrir el hueso no es cualquier presión y ciertamente no es el máximo de presión estática. La presión que puede estimular el fortalecimiento de los huesos necesita ser equivalente en su volumen, patrón de comportamiento, ritmo y proporción de su distribución entre las partes del cuerpo, a la presión que prevalece en el más fundamental de todos los movimientos: la caminata sana y vigorosa.
El clima de presión que refuerza la fortaleza y flexibilidad del hueso existe dentro de un rango de presión muy específico. Cualquier desviación de ese nivel resultará, en el mejor de los casos, inútil, y en el peor, puede provocar daños. La presión brusca crónica erosiona el hueso. Moderar el nivel de presión no es tarea simple. Evitar la compulsión de expresar intención mediante la máxima potencia, en lugar de la máxima sensibilidad, requiere conciencia y mesura.
La presión que fortalece el hueso necesita emular en su volumen, patrón de comportamiento, ritmo y proporción de su distribución entre las partes del cuerpo, a la presión que prevalece en el más fundamental de todos los movimientos: la caminata sana y vigorosa.
(Continúa en Fundamentos de Bones for Life – 5ª parte)
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(*) Traducción parcial de “The Program Rationale”, del sitio oficial del programa Bones for Life. El original en inglés puede verse AQUI. La traducción total del documento será publicada en entregas sucesivas.
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Publicado por Maria Encarnacion Ponce en 30 noviembre 2009 at 13:19
Me gustaría saber si puedo realizar el curso, soy instructora de yoga, me parece que sería bueno implementarlo a mis clases. Soy de Carmen de Patagones (Pcia. de Buenos Aires).
Estoy al aguardo de una respuesta.
Muchas gracias.
Publicado por mariaclarareussi en 1 diciembre 2009 at 12:39
Somos vecinas
Yo estoy en Viedma, Río Negro. Me comunicaré por privado por otros detalles.