Fundamentos de Bones for Life - 6ª parte (*)
(viene de Fundamentos de Bones for Life - 5ª parte)
Adquirir una calidad óptima de coordinación del movimiento no es sólo una tarea física. Por el contrario, los esfuerzos físicos tienden a ocultar las sutilezas de la observación consciente, que puede llevar a un movimiento bien organizado.
Descubrir la coordinación provechosa en el laboratorio de la experiencia personal requiere un clima donde la persona se sienta contenida, para que el sometimiento a los hábitos pueda disolverse. A fin de lograr una evaluación precisa de sí, es necesario reducir al mínimo el umbral de esfuerzo. Y para poder respetar los propios límites de capacidad, necesitamos movernos con lentitud, a un ritmo que permita la escucha interior y la toma de conciencia. Incluso la confrontación con la gravedad se suaviza en el Método Feldenkrais®, puesto que la persona yace sobre el suelo la mayor parte del tiempo. El suelo proporciona la oportunidad de dejar de lado las tensiones habituales y descubrir nuevas posibilidades para que el organismo las acepte.
Sin embargo, en el programa Bones for Life es necesario aplicar un movimiento dinámico de fuerza creciente en una postura erguida y con carga de peso. El impacto necesario para estimular la fuerza de los huesos se logra mediante un ritmo de movimiento elástico y más rápido.
El programa Bones for Life usa el laboratorio de coordinación del Método Feldenkrais® y aplica sus principios de aprendizaje somático integrador al contexto específico de los movimientos elásticos y dinámicos en posición erguida y con carga de peso, tal como es necesario para estimular el fortalecimiento de los huesos.
El programa Bones for Life ofrece una variedad de medios de protección para la seguridad del cuerpo y que al mismo tiempo permiten desprenderse de los patrones habituales. La herramienta principal para sostener la presión de cargarar peso sin riesgo de lesiones es un retal de tela de 7 metros de largo que se enrolla alrededor del cuerpo como un arnés. El arnés mantiene la cohesión del cuerpo, dándole la fuerza confiable de un eje. Guía a cada articulación a asumir su disposición proporcional en un alineamiento más funcional, a fin de incrementar la habilidad del cuerpo para soportar peso. Esta exposición de los huesos a una presión incrmentada al moverse es la fuente de su curación.
El arnés permite incluso que personas con distintos grados de desorganización corporal puedan experimentar por sí mismas una postura más eficiente, así pueden desarrollar una imagen más confiable de sí mismas y al mismo tiempo una capacidad real de practicar movimientos con carga de peso sin riesgos. Unos pocos movimientos de rebote diarios en el arnés brindan la oportunidad para que cada parte del cuerpo asuma su responsabilidad dentro de una auto-organización corporal mejorada. Esta alineación mejorada se refleja luego espontáneamente al estar de pie sin el sostén del arnés y puede ser el comienzo de una postura superior.
El arnés, una tira de tela de siete metros de largo, sostiene el cuerpo con cohesión y le da la fortaleza de un eje vertical. Permite incluso que personas con distintos grados de desorganización corporal experimenten por sí mismas una postura más eficiente, con la que pueden desarrollar una imagen más confiable de sí mismas y una capacidad real de practicar movimientos con carga de peso sin riesgos.
Otro medio simple para un aprendizaje seguro es recurrir al uso de una pared para la resistencia. Empujar la pared con las manos o los pies mientras la persona está acostada sobre el suelo garantiza una vía más eficiente para la transmisión de la presión a lo largo del esqueleto. Apoyar la espalda contra la pared estando de pie proporciona una ocasión más clara para que la fuerza producida por el pie genere un efecto dominó de transmisión de presión suave y pareja de un extremo al otro.
Si alteramos la superficie de la pared agregando pelotas u otros objetos de apoyo, podemos facilitar un realineamiento de la postura que evite los viejos hábitos y, por lo tanto, despertamos en el cerebro su inteligencia para producir ajustes. Además de apoyar la espalda contra la superficie alterada de la pared, la persona comienza a dar pasos en el mismo lugar. En el contexto de este modo natural de caminar que el cuerpo comprende y puede llevar acabo con fluidez se refuerza la alineación modificada de la postura. Así, los viejos hábitos comienzan a abrirse y transformarse. La actividad de caminar refuerza la alineación recientemente aprendida de la postura en la que se realiza. El movimiento restablece la estructura en la que opera. Esta combinación de crear un cambio en la estructura y ejecutar una función dinámica produce mejoras notables.
(Continúa en Fundamentos de Bones for Life – 7ª parte)
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(*) Traducción parcial de “The Program Rationale”, del sitio oficial del programa Bones for Life. El original en inglés puede verse AQUI. La traducción total del documento será publicada en entregas sucesivas.
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